25 de mayo de 2010

La mentira

Amo la sinceridad. No acostumbro a engañar, simplemente, por comodidad. Me cuesta mentir. Creo que es más fácil decir la verdad: mentir es una tarea agotadora. Aunque pienso que la verdad está sobrevalorada. Sé que a veces hay que mentir. Todo el mundo miente, y quien lo niega ya está mintiendo. Hasta el más sincero finge hacer cosas que no hace, tener cosas que no tiene y ser la persona que no es. Mentir es un arte. La mentida es creativa. Implica imaginar, pensar, fantasear. Y... ¿que creativo le importa ser tildado de embustero -que aunque es lo mismo que mentiroso, parece ser más grave- si su engaño ha tenido éxito?

Pero recuerda, aunque sea una mentira (gorda) siempre di que no mientes. Parece ser más correcto.

18 de mayo de 2010

Va de números...

Me gustan las películas horteras, aunque imagine de antemano cual será el final (feliz). Permitan que transcriba un pequeño diálogo de una película que me encanta. Cuando lo escuché por primera vez busqué en el bolso la libreta y lo copié. El bolígrafo, para variar, no funcionaba. Escribí con el pinta labios rojo que siempre llevo encima y que nunca uso. Quiero aclarar que mi libreta no es una Moleskine, sólo apta para intelectuales y artistas: la mía es roja, pequeña y con espiral. Nada que envidiar a los conocidos cuadernos de notas excepto que no tiene la goma para cerrarla. La goma que marca estilo.


A: ¿Has tenido muchos novios?
B: Novios de verdad... sólo 3.
A: ¿Y de los de mentira?
B: ¿Quieres decir que a cuantos me he follado?
A: Pues yo lo decía un poco más finamente... pero sí, era eso.
B: Unos 50...
A: ¿50?
B: ¿Y tu?
A: Pues yo ni la mitad, vamos ni la tercera parte, ni la cuarta parte pero... ¿50? ¡Pero si ibas para monja!
B: ¡Equivoqué mi vocación!
A: ¿Y yo que soy... el 51?
B: No, eres el 4.

13 de mayo de 2010

Pasa, por favor, pasa. Entra, siéntate, ponte cómodo: como si estuvieses en tu casa. Aunque notes este olor raro no te preocupes. Es de cerrado. Ahora abro y a partir de hoy iré aireándolo, no cada día, pero si de vez en cuando. Lo prometo. No des por hecho que siempre estaré aquí, pero tampoco lo dudes. Ya has tenido la primera impresión: la primera dicen que es muy importante, y creo que es verdad. No intento seducirte, pero si captar tu atención. Si no lo he hecho ya, mal voy. ¿Que quieres tomar? ¿Un wisky del barato? No sé... dime tu. Perdona pero no tengo hielo. ¿Prefieres un vaso de agua? Un café no porqué se queda frío enseguida. Tampoco te conozco lo suficiente para saber si a estas horas quieres comer algo. Tengo pastel de chocolate que he hecho hace un par de horas. ¿Quieres un trozo? Aún está caliente. Es de aquellos que te dejan los dientes negros. Pero tranquilo, a mi no me molesta. Si te apetece deja tus cosas aquí, o donde prefieras. Ponte un cojín en la espalda, estarás mejor. Este sofá dicen que es de diseño, y es incomodo. No hace falta que me juzgues, déjate de criticas, aún no las quiero. Se que verás muchos errores, cosas extrañas que probablemente no te gusten, pero si están aquí es por algo. Es normal, todo lo nuevo nos crea desconfianza, pero también curiosidad. Supongo que poco a poco te sentirás mejor, me comprenderás. Ya ves que es todo bastante oscuro, la luz es tenue, no quiero iluminarte demasiado. La temperatura la regula tu cuerpo. Encontrarás que sobran cosas; podría prescindir de muchas de ellas, pero no soy lo suficientemente valiente para eliminarlas. Sirven de relleno. También echarás de menos a otras (quizás alguna hache); me iré mudando poco a poco, es un sitio nuevo que aún me lo tengo que hacer mío. Dame tiempo para pulirlo. No tengo prisa. Las prisas, normalmente, no son buenas. Yo también me equivoco, si, soy humana. Ya iré corrigiéndome. Puedo esconder alguna verdad, soy reservada. Pero nunca miento. ¿Tendré más oportunidades?
Me quedo aquí, en mi rincón. Vuele cuando quieras, no tardes.