Cosas que hacer este verano.
1. Notar el calor del sol en mi piel
2. Disfrutar como si no hubiera mañana
3. Tolerar la ambigüedad
4. Hacer fotos, muchas
5. Tomarme 2 vermuts seguidos
6. Cantar fuerte
7. No dormir y sentirme igualmente con energía
8. Ponerme el bikini más pequeño que compré
9. Criticar mucho
10. Evitar prejuicios
11. Comprobar que estoy sola en casa
12. Encender el Ipod y que suene mi canción favorita
13. Leer más biografías
14. Darme cuenta que no se a que día estoy
15. Oler (esnifar) after-sun
16. Sentir el aire en la cara
17. Tener durante días arena fina en los pies, que no se vaya ni en la ducha
18. Dejarme acariciar por las olas
19. Beber hasta saciarme
20. Pintar cosas
21. Correr sonriendo
22. Dejar que se termine la pila del reloj
23. Vestirme de colorines
24. Llenar el brazo de pulseras
25. Tirarme de bomba en la piscina
26. Hacer muchos huevos fritos con patatas, me encantan
27. Hablar con ironía, lo práctico a menudo y en verano más
28. Cumplir un año más y soplar velas
29. Hacer chistorra en la barbacoa
30. Matildar con las matildas
31. Vivir con fuerza
32. Aumentar (seguro que es posible) la curiosidad por todo
33. Quedarme embobada con la recta divisoria del mar y el cielo
34. Achuchar a los que más quiero
35. Y que me achuchen a mi, me gusta
36. Hacer siestas largas
37. Reír a carcajadas
38. Tocarte el pelo
39. Observar
40. No ponerme tejanos, insoportable cuando hace calor
41. Comer cucuruchos, con ganas
42. Notar el sabor del mar
43. Visitar sitios nuevos
44. Que tus manos me toquen
45. Hacer regalos insólitos
46. Mirar las estrellas
47. Navegar y notar que de tanto navegar el día siguiente aún estoy mareada
48. Ver que el pelo se me vuelve más rubio
49. Alegrarte los días
50. Poder decir que lo he cumplido todo, y algo más.
22 de junio de 2010
13 de junio de 2010
Colorín colorado y este cuento ha empezado...
En la montaña vivían tres hermanos cerditos. Y un lobo feroz. Los hermanos siempre intentaban esquivar el lobo ya que los incordiaba constantemente, quería comérselos (con patatas). Así que los cerditos decidieron hacerse una casa para protegerse del lobo.
El cerdito pequeño, el perezoso, se hizo una casita de paja: quería dedicarle el mínimo tiempo y esfuerzo para poder ir a jugar. El mediano la construyó de madera, cogiendo como ejemplo las de la Cerdaña: más resistente que la de su hermano pequeño. Y el mayor, aun sabiendo que cada vez el ladrillo va más barato, y que ahora no es una buena inversión de futuro, la construyó de cemento.
Poco duró la casa del cerdito pequeño cuando el lobo se puso a soplar. Con un par de suspiros más también derribó la casa del mediano. Y cuando llegó a la casa del mayor, donde se encontraban los 3 hermanos, el lobo no pudo derruirla. Sopló y sopló y no cayó. El lobo, que no aceptaba su derrota, se escondió detrás de un árbol. Al día siguiente, cuando los cerditos se fueron a pasear, entró el lobo y ocupó la casa. Cuando los cerditos volvieron se encontraron que no podían hechar al lobo. Resignados se marcharon, porqué aun siendo los propietarios, no había forma posible de que nadie les diera soporte.
En la montaña vivían tres hermanos cerditos. Y un lobo feroz. Los hermanos siempre intentaban esquivar el lobo ya que los incordiaba constantemente, quería comérselos (con patatas). Así que los cerditos decidieron hacerse una casa para protegerse del lobo.
El cerdito pequeño, el perezoso, se hizo una casita de paja: quería dedicarle el mínimo tiempo y esfuerzo para poder ir a jugar. El mediano la construyó de madera, cogiendo como ejemplo las de la Cerdaña: más resistente que la de su hermano pequeño. Y el mayor, aun sabiendo que cada vez el ladrillo va más barato, y que ahora no es una buena inversión de futuro, la construyó de cemento.
Poco duró la casa del cerdito pequeño cuando el lobo se puso a soplar. Con un par de suspiros más también derribó la casa del mediano. Y cuando llegó a la casa del mayor, donde se encontraban los 3 hermanos, el lobo no pudo derruirla. Sopló y sopló y no cayó. El lobo, que no aceptaba su derrota, se escondió detrás de un árbol. Al día siguiente, cuando los cerditos se fueron a pasear, entró el lobo y ocupó la casa. Cuando los cerditos volvieron se encontraron que no podían hechar al lobo. Resignados se marcharon, porqué aun siendo los propietarios, no había forma posible de que nadie les diera soporte.
Colorín colorado y este cuento ha sido adaptado.
2 de junio de 2010
Hay gente, y hay personas. Me gusta encontrar personas. Gente, de relleno, va bien, pero sólo para hacer de extra. Hay un grupo de personas que me fascina. Seguramente, algún motivo habrá, pero así, de golpe, no se me ocurre el por que. Cuando digo que me fascina, quiero decir que me despierta cierta curiosidad, nada más; los urbanitas de Barcelona. Los que frecuentan el Raval (de día) y el Borne y/o Paralelo (de noche). Incondicionales del MAC, Ipod para almacenar underground music, Iphone (3G), y claro, Ipad. Hijos de padres con segunda y tercera residencia, para esquiar y tomar el sol. Suelen vivir del cuento, léase diseño barato (creación de páginas web). Llevan ropa alterativa, comprada de segunda mano o heredada. O no tienen coche o tienen un Smart Fortwo, un New Beetle (blanco) o un A2. Estudiaron, sí, un poco: algo relacionado con el diseño (ya mencioné que probablemente pueden llegar a saber hacer una página web) o alguna cosa que tenga que ver con el arte. Leen y miran cine de minorías; Amélie, Kubrick. Y en deporte practican "las tres eses": skate, surf, snowboard.
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