ME GUSTAN MÁS LOS ATARDECERES QUE LOS AMANECERES
Verano. No hace falta decir mucho más. De acuerdo, durante todo el año disfruto, pero en verano más, sin duda. Es cuando me paro a observar las estrellas, me acuerdo que existen y que me gusta contemplarlas. Otro placer que intento viciarme durante estos días es el de ver los atardeceres: los amaneceres están bien, pero yo prefiero los atardeceres. Saber que empieza la noche me produce alegría, magia. Y si es posible al lado de un faro. Me baño en calas, pequeñas, y no paro de nadar. Que placer el de sentir como el agua acaricia todo mi cuerpo. No soporto que me hagan masajes; prefiero hacerlos yo, cosa rara, sí, pero es así. En cambio deseo que me toque hasta el infinito el mar. Nunca tengo suficiente, siempre quiero más. Y si está frió, mejor. Para caliente ya estoy yo. Bañarme de noche, aún que sea en la piscina, me encanta. No puedo transmitir lo que siento, es demasiado. Navegar a vela, notar el viento y sentir la pura libertad sólo me lo permito en verano. ¿Como no voy a estar deseando durante todo el año, cada minuto, cada segundo, cada instante, con la bufanda y los guantes puestos, a que llegue este momento? Para mí ahora todo tiene más sabor, los gin-tonics son mejores, los besos son más profundos, más auténticos. Siento más. En definitiva, vivo (mucho) más.
Bello. Feliz atardecer!
ResponderEliminarMuchas gracias...!
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